BINGEN —¿Qué define al verdadero liderazgo? Esta es una pregunta que surge cada año cuando el equipo evalúa las nominaciones para el Premio de Corazón del evento El Grito de Washington Gorge Action Programs.
“El Premio de Corazón ha sido una incorporación increíble a la celebración que se ocurre cada año en septiembre en el parque Rheingarten”, comenta Juan Reyes, director asociado de Washington Gorge Action Programs. “Ha sido un honor poder reconocer, en cada celebración de los últimos tres años, a un miembro de la comunidad que ha hecho mucho más de lo esperado para ayudar a su familia, a sus vecinos y a la comunidad”.
“Este año, nos enorgullece reconocer a Alicia Flores Mackency”, comparte Mary Alejandre, Directora de Participación Cívica.
Alicia Flores Mackency es una mujer inmigrante cuya historia representa esfuerzo, perseverancia, solidaridad y un profundo compromiso con su comunidad. Su vida es un ejemplo de cómo una persona, con trabajo y corazón, puede transformar la vida de muchas otras.
Como muchas mujeres inmigrantes, Alicia conoce de primera mano lo que significa trabajar duro para salir adelante. Durante varios años trabajó en la cosecha, recogiendo peras y fresas en Dickey Farms. Su experiencia como trabajadora agrícola le permitió conocer las dificultades, las necesidades y los sueños de tantas familias que llegaban al Gorge en busca de una oportunidades.
Después de varios años en el campo, tuvo la oportunidad de trabajar durante tres meses en las oficinas del Departamento de Empleo. Lo que comenzó como un trabajo temporal terminó convirtiéndose en una trayectoria de 21 años de servicio. Ese trabajo le abrió las puertas para convertirse en una de las personas que más ha apoyado y orientado a la comunidad hispana de la región.
Alicia se convirtió en traductora e intérprete para personas que necesitaban hacer valer sus derechos y tener acceso a servicios esenciales. Interpretó en hospitales y acompañó a familias en algunos de los momentos más importantes de sus vidas.
Estuvo presente en veintidós nacimientos y tres cesáreas, ayudando a que madres y familias pudieran comunicarse y comprender lo que estaba sucediendo en momentos de gran emoción y vulnerabilidad.
También interpretó en la corte y ayudó a personas que necesitaban orientación para defender sus derechos. Abogó por trabajadores que buscaban recibir pagos más justos y por personas que, debido a las barreras del idioma, muchas veces no podían defenderse por sí mismas.
Pero el servicio de Alicia nunca se limitó a su trabajo.
Durante años brindó alojamiento a personas que llegaban de diferentes lugares para trabajar en el Gorge. Los ayudó a conectarse con recursos de la comunidad, como bancos de alimentos, servicios locales y otras organizaciones que podían apoyarlos.
Para muchas personas recién llegadas, Alicia fue una de las primeras manos amigas que encontraron. Hay quienes la conocen como “la mujer que se quitaba el taco para dárselo a los demás”, una expresión que refleja la manera en que Alicia siempre estaba dispuesta a compartir lo que tenía, aun cuando fuera poco. Alguien describió su generosidad de una manera todavía más profunda.“Ella se quita el corazón para dárselo a los demás.” Esa frase resume el espíritu de una mujer que ha dedicado gran parte de su vida a servir sin esperar nada a cambio.
Actualmente, Alicia está involucrada con el Club de Mujeres en Glenwood, Washington, donde participa en actividades y recaudaciones de fondos para apoyar a los niños de las escuelas. También continúa ayudando a la comunidad como intérprete en el Departamento de Vehículos La historia de Alicia Flores Mackency es mucho más que la historia de una mujer Inmigrante que trabajó y salió adelante. Es la historia de una mujer que convirtió sus propias experiencias en una herramienta para ayudar a los demás.
“Su vida nos recuerda que el verdadero liderazgo no siempre se encuentra en un título o una posición. A veces se encuentra en una persona que abre las puertas de su casa, acompaña a una madre al hospital, interpreta en una corte, ayuda a un trabajador a recibir un pago justo, conecta a una familia con comida o simplemente ofrece una mano cuando alguien más la necesita.” dice Alejandre.
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