Tocar la parrilla de otra persona (32%), no dejar reposar la carne (31%) y levantar la tapa constantemente (30%) se encuentran entre los peores "pecados" que se pueden cometer al hacer un asado.
Una reciente encuesta de 5.000 estadounidenses analizó cómo disfrutan las personas alrededor de la parrilla y por qué algunas prefieren evitarla.
Cocinar a la parrilla sigue siendo un ritual profundamente social: casi la mitad de los encuestados (48%) asegura que "la comida" es el factor principal que une a la gente en una parrillada de verano, superando a la música, la conversación e incluso el hecho de estar al aire libre.
El 47% se considera parrillero "habitual", mientras que solo el 18% se describió como parrillero "ocasional".
A pesar de este entusiasmo, el arte de la parrilla genera bastante respeto. El estudio realizado por Perdue y Talker Research reveló que el 49% admite que asar a la parrilla le resulta intimidante.
De hecho, el 32% de los encuestados se ponen especialmente nerviosos al cocinar pollo. Cocinar un pollo entero encabeza la lista como el alimento más arriesgado (21%) y el más difícil de asar (27%).
Por esta razón, el 49% ha evitado por completo cocinar un pollo entero en la parrilla.
Gran parte de este temor se debe a desastres parrilleros del pasado. El 41% confiesa que alguna vez se le ha caído la carne a través de las rejillas, mientras que una cuarta parte se ha quedado sin gas propano a mitad de la cocción.
Otro 25% admite el clásico error de quemar el exterior de la carne dejando el interior completamente crudo.
Como resultado de estos nervios, el 57% de las personas prefieren ir a lo seguro cuando tienen invitados y optan por asar alimentos tradicionales como hamburguesas o salchichas, para evitar el riesgo de no cocinar otras carnes correctamente.
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